La conciliación es, en los últimos tiempos, un tema recurrente tanto en las empresas como en los debates políticos. Es un objetivo perseguido por todos y sin el que no tiene sentido pensar en el progreso social. Queremos mirarla desde las familias, por ser el microsistema de referencia para el desarrollo social de las personas.
QUÉ ES LA CONCILIACIÓN FAMILIAR, LABORAL Y PERSONAL
Ofrecemos una definición propia: el estado de ajuste de la participación efectiva, positiva y equilibrada de hombres y mujeres en los distintos ámbitos de su vida —la familia, el trabajo, el ocio y el espacio personal—, sin declinar las responsabilidades inherentes y permitiendo un desarrollo individual positivo. Para alcanzarlo es necesaria la implicación del Estado y de las empresas. Pero ¿basta con eso? Ponemos sobre la mesa otro término: la corresponsabilidad.
QUÉ ES LA CORRESPONSABILIDAD
Podemos definirla como la responsabilidad compartida, en el contexto familiar y social, de hombres y mujeres, de forma que compartan espacios públicos y privados, recursos, decisiones y responsabilidades (Martínez Quintana, 2017-2018). Quizá sea la asignatura pendiente para convertirnos en una sociedad conciliadora: un reparto equitativo de tareas y cuidados despejaría el camino hacia la inclusión laboral y social de la mujer, sin sobrecarga ni culpa.
La realidad, sin embargo, es otra: la incorporación de la mujer al mercado laboral no ha supuesto una reducción proporcional de las responsabilidades familiares en la figura masculina, perpetuándose la idea de que debe ser la mujer quien armonice ambos espacios o quien supervise los apoyos externos.
UN ESTUDIO PROPIO (2019)
En 2019 realizamos un estudio cualitativo en una de las empresas a las que prestamos servicio, sobre la percepción de la conciliación y la corresponsabilidad. La muestra eran mujeres de 36 a 45 años, con pareja, hijos menores y ambos adultos trabajando. Algunos resultados:
- El 88% tenía contrato a tiempo parcial, que señalaban como una ventaja para conciliar.
- En el 95% de los casos, las tareas domésticas y de cuidado las asumía la mujer.
- El 78% recurría a apoyo externo, principalmente los abuelos, seguidos de guarderías y actividades extraescolares.
- Solo un 12% mantenía alguna actividad de ocio personal delegando el cuidado en su pareja.
REFLEXIÓN
¿Seguimos pensando que el cambio de modelo social es solo responsabilidad del Estado o de las empresas? Nos atrevemos a afirmar que la conciliación será una realidad cuando en los hogares se asiente un reparto equitativo de las responsabilidades familiares. El camino está iniciado y ya se aprecian cambios en los patrones educativos, pero aún queda un largo recorrido. Acompañamos a las plantillas en esas cargas con Bienestar Social Corporativo. El bloque normativo de igualdad —plan, auditoría retributiva y protocolos— se trabaja en Planes de igualdad.
